sábado, 22 de noviembre de 2008

DOS MIRADAS

Hace un día precioso en Madrid, uno de esos maravillosos y soleados días en los que el Retiro llama a tomar los malabares y dejarse caer... aunque no sepas hacer malabares y tengas dos manos izquierdas cuando lo intentas.
Es un día también para quedar por la Latina y contarse la noche de ayer, con mismos amigos con los que la viviste...
Otro de los planes apetecibles es comprar las primeras cosillas para tu casa nueva: un par de guantes de goma, mascarillas, gafas de buceo, botas de agua y cinco litros de lejía para limpiarla... o meterse en una tienda de sofás, a ver si tienes suerte y pillas descuentos del 70%, porque de otra forma...
Lo que está claro es que hoy quedarse en casa es un delito, hoy la calle está para vivirla, vamos que me voy.

Antes de pirarme, sin hacer la cama, porque tengo prisa por unirme al día, me gustaría hablar de la peli de Pilar "Dos Miradas" a cuyo estreno acudí ayer y que se está proyectando en el Pequeño Cine Estudio (c/Magallanes 1 - Metro Quevedo). En fin, yo no sé si alguien me escucha en este blog, pero si me preocupara de esas cosas no lo escribiría y la verdad es que me calma, qué queréis que os diga, así que yo hablo como si estuviérais allí y fin.

Pues la peli está dirigida por Sergio Candel, y va sobre dos amigas en el culo del mundo en un momento bastante chungo, porque acaban de acostarse juntas o algo similar. En el día posterior pasan por el enfado, la atracción sexual, el cariño y la confianza, la hartura de aguantarse y de conocerse demasiado bien... Me ha gustado mucho la idea por su cercanía con la realidad... con esos veranos sin sentido en los que una anda perdida en algún sitio absurdo como Calabarca porque en algún momento de estupidez pensaste que sería cojonudo pasar allí las vacaciones y olvidarse de... no sé como se llame.
La película no cuenta mucho del antes y el después de las protagonistas, pero el ahora es tan rico en matices que de alguna forma excita la imaginación y las hipótesis. Una siente que las conoce, que alguna vez ha coincidido con ellas, que estuviste en una situación similar o que una de las dos te lo ha contado todo a la vuelta de Chile (lugar donde transcurre la película) tomando té en la cocina de tu casa.

Por supuesto esto no sería posible sin las impresionantes interpretaciones de las niñas (Marta Larralde y Pilar Alonso) dos actrices honestas, valientes, originales y cercanas. Yo, que disfruto mucho cuando las cosas se hacen bien, salí tan contenta... pero tan contenta...
Recuerdo que hace tres años, yo creo, Pilar me dijo un día: "Pues yo lo que tengo ganas es de hacer algo bonito..." hablando de nuestros proyectos como actrices a la vuelta a Madrid, y puedo decir, Pilar que lo has hecho. Es una película preciosa.
Estas son las cosas que salen cuando uno no se pierde en pretenciosos anhelos de gloria, y se cuenta con dos actrices inteligentes que saben utilizar su sentido del humor para enriquecer el drama.
Chicas, habéis estado cojonudas. Sin más.

martes, 18 de noviembre de 2008

Teatro y algodón

Echo tanto de menos hacer teatro que hasta tengo pesadillas con eso. Igual no me expliqué con claridad: la pesadilla comienza cuando me despierto, y compruebo que hoy no tengo un bolo.
Me digo a mi misma que tranquila, que acabo de regresar, que aún hay que pintar la casa y hacer la mudanza, que luego viene lo de ponerse a currar donde sea y entonces puedo plantearme un cursito de clown para empezar, por ejemplo... pero estoy harta de crisis y de etapas y demás mamarrachadas.
Yo quiero actuar todos los días. ¿Es mucho pedir?

Así que hago algunos ejercicios de voz, por la mañana, y trato de mover mi cuerpo de una forma "consciente", leo algo sobre teatro, a veces en voz alta. Me grabo, lo reviso. Llamo o paso a ver a alguna otra amiga actriz, por algún motivo, si me cuentan que les está yendo bien, me da la sensación de que ya nos toca, y que tarde o temprano hasta yo empezaré a funcionar... pero evito ir al teatro para no ponerme enferma de envidia.

Estoy escribiendo con unos amigos un proyecto de mini-serie, donde por supuesto, me he reservado un personaje. Pienso en ella, la imagino andar, a veces antes de dormir me habla. Me ha dicho esta mañana que últimamente ha cogido la costumbre de pasearse las ojeras con los dedos, pero que es porque ahora se siente mejor, que al principio no tenía fuerzas ni para eso, porque implica levantar un brazo...

Muchas veces me ocurre esto. Pienso en personajes. ¿Qué les pasa? ¿Por qué hacen esto o aquello? y esta reacción, ¿la tendría?
Paso mucho tiempo sola, pero no es suficiente, porque no acabo de disfrutar de esa maravillosa sensación de silencio. Los personajes siempre están hablando, susurran sus historias. Se revelan a través de la gente que me cruzo por la calle. Una cafetería, el vagón del metro, la salida de un colegio a las cinco de la tarde, todo está lleno de personajes que necesitan atención. Necesitan atención, unas manos y un teclado para acabar sus historias, para llegar al punto crucial en sus vidas, para encontrar sus caminos o al amor de sus vidas. Como es natural, les urge.

Les urge, tía, y por eso no me dejan dormir en paz, ni estar despierta del todo, presente en mi propia vida... quieren que me siente y les escriba o que les encuentre en el texto de otros y los haga pararse y caminar.

Hace mucho tiempo decidí detenerme, sentarme y darles una año de mi vida. Mi hermana tenía una casa vacía en Zaragoza, azul y blanca, muy alta, y allí me fui. Un amigo me regaló un ordenador montado por piezas que hacía mucho ruido pero servía para escribir, y en aquella torre acristalada que daba a la terraza me instalé y me puse a contar sus historias.

Estuve dedicada a escribir, entre ocho y diez horas diarias, seis meses. No aguanté más. Los personajes no tienen medida, carecen de cuerpo y no comprenden que a veces, tengas que parar a alimentar el tuyo. Intenté seguir unas pautas en la escritura, pero fui creando en absoluto desorden. Si me ponía con un poema, sacaba un cuento de terror. Los relatos se me volvían teatro, y los monólogos de comedia, cartas al psicoanalista.
Había días en que no salía de casa. No tenía teléfono, ni vecinos, hacía un gran esfuerzo para quedar con mis padres o mis amigos...
Gran parte de lo que escribí en esos días se ha perdido: un virus. No tuve tiempo ni ganas de ponerme a solucionarlo, porque ¿es tan importante? Lo importante era escribir para darles a los personajes la vida que desean. Una vez hecho ¿es lícito gastar papel (hecho a expensas de la vida de los árboles) para difundirlo? Sus experiencias quedan para ellos y para mi la práctica y costumbre de sentarme a escribir para hacerles callar.

Tampoco estoy muy encariñada con los textos recuperados de aquellos meses... me da la sensación de que todo estuviera teñido de locura. Porque escribir me vuelve un poco loca, se desaparecen los límites y los horarios, sólo existen las palabras que bailando se sitúan las unas junto a las otras. Las palabras son todas amigas entre sí, si no son amigas son primas... una familia abrumadoramente numerosa a la que le gusta presentarse sin avisar, y una vez dejas entrar a una la has jodido, pero mucho mucho, pues todas sus amigas la seguirán , en una procesión interminable, saltándose la fila, haciendo mucho ruido, cambiándose de sitio y pidiendo a gritos un café mejor.

No me gusta escribir. No quiero encontrar ese espacio ni ese momento, temo que si empiezo no termine nunca y los personajes acaben merendándose mi vida... convertirme en el Escribidor de "La Tía Julia y el Escribidor" (Mario Vargas Llosa), con una vida de mierda, pero miles de historias...

Yo creo que por eso genero tantas crisis y me mudo tantas veces y me proporciono siempre estas etapas de "Ahora no es el momento de..." quizá sea la única forma que he podido encontrar de mantener a los personajes a raya.

Pero uno de estos días me sentaré y escribiré sobre mi, personaje: "La chica de las 33 mudanzas". Me tomaré a mi misma como eje central e iré cumpliendo todos mis sueños uno tras otro en un cuento maravilloso. Me daré la revelación vital que necesito, la pareja que me complete, el viaje que me cambie la vida, me reuniré con mis tres Hadas Madrinas y cada una de ellas me concederá tres deseos, nueve en total. Escribiré una historia de dulce de leche y caramelo, de campanitas doradas y flores blancas, con palacios de diamante y polvo de estrellas... el mar estará hecho de madejas de lana en constante movimiento y las nubes, eso segurísimo, serán de algodón... escribiré... en fin lo que sea, pero por el momento, son las dos de la tarde, y esta persona que a veces soy se a poner a cocinar un arrocito con laurel y cebolla... por cierto: gracias mil Ruth por esa maravilla de receta.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Efren y las flores que no son azules

En este mes de Idealista y Fotocasa, entre un sitio y otro y con la maleta a cuestas, sin saber si darme de alta en un gimnasio en Madrid, en Zaragoza o en Mallorca, o si liarme la manta a la cabeza y largarme de España porque la verdad: me aburro....

Me ha pasado algo que sólo me pasa cuando estoy hundida: me he enganchado a un reallity. No es Gran Hermano, porque realmente yo no estoy enganchada a Gran Hermano, sino al Blog del Gato, y tampoco demasiado, porque no consigo odiar o amar a ninguno de los concursantes.

Y de todas formas, no me pongáis esas caras. Todos los que hayáis trabajado en oficinas sabréis lo útil que puede ser hablar de Gran Hermano en el ratito del desayuno, que siempre es mejor criticar a los concursantes que a tus compañeros de trabajo, desde luego menos peligroso.
Es por esto que los hombres no lo hacen, ellos hablan de fútbol y siempre caen bien: les ascienden.
Pero para hablar de fútbol tienes que saber de fútbol, algo, lo que sea. Y sinceramente, es que son 22 equipos en la liga, con sus 22 jugadores cada uno... hay gente que hasta se conoce a los árbitros ¡por el amor de dios! ¿quién tiene tiempo para todo eso? Con la de libros que me quedan por leer...

En cambio, en la Casa de Guadalix, sólo son doce o catorce, la verdad no me acuerdo. El hecho es que luego se hace más fácil porque los van echando y cada vez quedan menos. Por cierto me pregunto cómo funcionaría la Liga española si a los hinchas les dejaran nominar.
Así que, si no sabes de fútbol y has quedado con el mejor amigo de tu novio y su mujer, y no te atreves a abrir la boca para que no te tachen de rara (como siempre)... Gran Hermano supone no una tabla salvavidas, un precioso velero blanco que puede transportarte del "Yo creo que esta tía no le pega nada" al "Es una chica super maja, se ve que lo quiere un montón" en menos de una hora.

Pero yo, repito, no estoy enganchada a Gran Hermano, sino a Mujeres y Hombres y Viceversa (en youtube MYHYV que esto de las siglas es lo que priva ahora), o más concretamente a las tribulaciones de Efrén.

Una tarde tras otra, después de la siesta, a la vuelta de ver un piso o a punto de irme a ver otro me siento ante la tele y me concedo media hora de telebasura de calidad a cargo de una experta en la materia : Emma García, que por cierto siempre me ha caído bien porque se parece mucho a mi amiga Laura, a pesar de los comentarios negativos sobre su carácter que me han llegado a través de compañeros. Emma, no me importa. Yo creo que eres maja.

Todas las tardes me siento esperando que alguna de las pretendientas tenga un rasgo de sensatez y deje plantado a este muy cuestionable príncipe azul, porque francamente yo no entiendo nada.

La ausencia de emociones y sentimientos reales es tan evidente... resulta tan obvio que los participantes intentan abrirse un hueco como comentaristas de la cadena, modelos, actores o viceversa que simplemente no entiendo nada!

Ninguno de los comentaristas o los supuestos expertos en amor que asesoran al tronista, parece ser con sinceridad, habla sobre el hecho manifiesto de que a Efrén no le interesa ninguna y yo no entiendo nada!

Yo, que soy una mujer aparentemente extrovertida pero llena de secretos, no puedo entender una cita grabada con cámara (y operario tras ella), si no la sustenta un guión o unas pautas básicas sobre tu personaje. Me sorprende que haya alguien que pueda enamorarse en un entorno así, y si lo hay, desconfiaría de su salud mental porque no entiendo nada...

Por último, que se denomine romántico a un encuentro a tres donde el tío que al que supuestamente le gustas se dedica a deshojar una margarita por ti, y otra por tu rival allí presente repitiendo un pétalo detrás de otro las palabras "Me amas, no me amas, me amas, no me amas... " o pretenden hacer tiempo para llenar más programas o yo no entiendo nada.

Que una mujer, hoy en día, voluntariamente, se preste a vestirse de novia en televisión para insinuar a un hombre que está preparada para casarse : con él, sin que entre las citas filmadas y la boda haya mediado siquiera un miserable refregón en los pasillos o en un baño... me resulta difícil de creer...

Que lo hagan cuatro es imposible... o hay dinero de por medio, o yo no entiendo nada.

Para mi el amor... es la letra de "Mar el Poder del Mar" (Facto Delafé y las Flores Azules) y no encuentro ni rastro de esas sensaciones en ninguno de los participantes.

Y en resumidas cuentas, y como muy bien dijo la Yoli: "Me he acabao enganchando a esto tia, porque no entiendo nada".

Una forma curiosa de ganar audiencia: por el estupor.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Salvad al soldado Phoenix

Esto fué lo que leí ayer en el Periódico de Aragón, en el viaje Zaragoza-Madrid de la mañana, la noticia está escrita por el periodista Antonio Madridejos ( ‘Les claus del canvi climátic’), de BCN:


"La NASA certifica la muerte del robot "Phoenix" en Marte

El módulo Phoenix ha concluido sus operacions en la superficie de Marte después de cinco meses de fecundos trabajos que, entre otros hitos, han permitido observar e incluso tocar hielo marciano por vez primer.
Según anunció la NASA el lunes por la noche, la llegada del invierno al lugar de aterrizaje, cerca del polo norte, ha privado al ingenio robótico de la radiación solar necesaria para sobrevivir, es decir, ya no hay suficiente luz para los paneles que alimentan las baterías.




Ya no puede mover el brazo robótico ni enviar señales a la Tierra.

Además de tener que soportar noches cada vez más largas, el final de la vida útil se aceleró por la irrupción de unos días nubosos y muy fríos.

Concretamente, los responsables de la misión no reciben noticias de Marte desde el día 2, (...). Aunque la NASA seguirá usando los orbitadores que se encuentran en Marte para intentar recibir señales del robot, las posibilidades de que vuelva a funcionar son mínimas.


Debido a las duras condicions del invierno, también está descartado que el Phoenix haga honor a su nombre y renazaca en primavera.

En cualquier caso, el éxito ha sido total si se tiene en cuenta que la misión..."


Antonio... se me ha roto el corazón. ¿Qué puedo decir?


Por favor, díle a ese tal señor Goldstein que mande a Marte a quien haga falta, pero que nos traigan a nuestro pequeño Phoenix de vuelta a casa, siquiera para poder enterrarle con dignidad.
Ya lo dijo el Principito, bueno en realidad lo dijo el Zorro: "Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa".

Mientras tanto, perfiero recordarle cuando era feliz.











domingo, 9 de noviembre de 2008

Miedo




el Miedo es mi compañero, mi amante
me rodea cuando apago la luz 
cuando duermo me penetra
me hace sudar
me escucha...
trenza telarañas con mis sueños
y con ellas me envuelve
e inmoviliza
me besa en las mejillas 
y me vuelve azul
el Miedo tiene miedo de perderme
él me quiere mucho más que tu

el Miedo está a mi lado desde niña 
y me ama
me ha visto crecer
me necesita
se nutre de mi angustia
le excitan mis temblores
mi corazón lo alimenta 
y lo cobija

el Miedo siempre dice sí
cuando le llamo,
nunca se cansa de mis desdichas
es celoso y posesivo y agobiante
su abrazo pesa tanto como la vida
yo sé que va a matarme
cuando respiro siento 
que mi pecho nunca acaba de ensancharse
es él, que vive dentro cuando estoy vacía
pero le busco, porque me quiere
porque le gusto, me ama y me necesita



Obra del momento