miércoles, 8 de mayo de 2013

Invicta

Así era España cuando yo la conocí.
GARANTÍA, MÁS CALIDAD.
Viéndolo desde aquí resulta cómico y tierno aquel afán por alcanzar a nuestros primos ricos los europeos. Por ser altos, rubios y delgados, como los americanos...

¿Sabíais que hasta hace bien poco no habíamos visto un Día? Comprábamos en mercado, al tendero situado metro y medio sobre suelo, cual icono medieval, que sólo les faltaba la aureola dorada, suspendido él tras un colorido y afilado mostrador cuasi vertical.
Los domingos íbamos a misa, jugábamos en la calle y comíamos en casa de los abuelos, que no tenían televisor. A falta de tele cantaban, un horror.
Por la tarde llegaban los primos: más juegos en la calle, una pelea, una brecha, llantos, un sopapo, una regañina, pan con nocilla casera... (ése era el castigo)... besos, abrazos y a casa.
Al llegar (15 minutos después, dos calles detrás),  había que llamar de nuevo a los yayos por el único teléfono - verde, de góndola, anclado a la pared - para decirles que habíamos llegado sanos y salvos, y luego dejar entrar a la vecina viuda y mayor para que hiciera lo propio con sus hijos que también vivían en el barrio.
Así era España cuando yo me enamoré de ella.
Luego llegaron las multinacionales y las grandes superficies a decirnos que mola que te cagas pasarte un domingo comprando cuartos traseros de pollo clonado y copos de arroz transgénico inflado y azucarado.
Jamón Serrano con dextrosa de maíz.
Llegaron a decirnos que no se puede ser taxista, camionero, verdulero, actor, granjero... en sus países de ricos si. Aquí no
Que no se pueden fabricar Huesitos en Ateca.

La calle San Miguel de Zaragoza se ha contagiado del Walking Dead Virus que afecta al pequeño comercio español. Pero yo hoy he sido rebelde e infiel al sistema y en lugar de esperarme al domingo para coger dos autobuses hacia el Darty, camino de mi casa me he comprao una báscula en donde la Tere, porque la radio que le compré me ha salido muy buena y porque ole sus ovarios, que ahí sigue la tía: INVICTA.

martes, 27 de marzo de 2012

David

En mi ascensor hay una pegatina blanca con la imagen de un señor en mono de faena y justo en diagonal con su cabeza, una de esas repugnantes familias felices qué tanta grima dan.
El objetivo de este derroche de sonrisas es informarme de que puedo montarme tranquila en mi ascensor porque el mecanismo fue revisado por última vez el:
18/03/2012
por:
David

No conozco al tal David, pero estoy segura de que no sería lo mismo si el técnico hubiera sido Pedro o Benoît.
Pensándolo bien¿quién es ese tal Pedro? Seguro que el sobrino parado del jefe que tenían que colocarlo en algún sitio y ahora pretende llevarse los méritos de nuestro David.
¿Y Benoît? ¿qué sabrá ese sobre elevadores ibéricos? Con el nombre de franchute qué tiene... con lo que costó sacarles de Zaragoza en la guerra de la Independencia ahora les vamos a dar las llaves de nuestros ascensores?

Quita, quita chica dónde va a parar. Sabiendo que ha sido David me quedo mucho más tranquila.

sábado, 24 de marzo de 2012

Políticamente incorrecta

En el agobiante y a partes iguales hilarante documental Zeigeist 2 (si, hay segunda parte) se habla de la figura del terrorista como fruto de la desesperación.

Yo también estaría desesperada si tuviera familia en Irak, Siria y Palestina. Si los niños mutilados por las bombas fueran mis sobrinos, también tendría ganas de salir a la calle, con una AK47 (el arma favorita de vuestro enemigo) y quedarme más ancha que larga.

Pienso, sin embargo, que elegiría otra clase de víctimas. Los niños pueden ser un verdadero coñazo, pero hay que estar muy mal de la cabeza para herir a alguno. Se necesita ser un auténtico psicópata, un monstruo, para perseguir a una cría de seis años que aterrada grita llamando a su madre.

Todos queríamos colgar de las pelotas a Mohamed Merah y si los críos hubieran sido qué se yo... argelinos, senegaleses, rusos... seguiríamos pensando: “joder, ese tío es un monstruo, habría que matarlo“.

A la misma conclusión al parecer llegaron las tropas de asalto y lo cosieron con 20 balazos por la espalda en un balcón.
Sin juicio, ni presunción de inocencia... ¿pa qué?

Y yo pienso... como pensamos todos, desde luego esto ocurre sólo en situaciones límite. Esto sólo lo hacen con terroristas, nunca le pasaría a una persona normal...
Pero me pregunto, como todos: ¿dejaré algún día de ser una persona normal para este estado global? ¿Cuánto nos falta para que la mera expresión de un desacuerdo se considere terrorismo?

El yihadista de Toulousse ES un monstruo, por su causa han muerto 6 niños. Entonces ¿qué es Amancio Ortega con esas muertes de cáncer en Bangladesh por la manera en que se trabajan la coloración de los tejidos? ¿George Bush? ¿qué son los inversores de las grandes empresas de armamento, quienes tienen a la vez conocimiento de las masacres y poder para detenerlas?

Obra del momento