jueves, 15 de septiembre de 2011

Apocalypsis Now

Oyendo las cosas que me cuentan esos clientes por teléfono una pensaría que actualmente, en el Sur de España, los niños piden mendrugos de pan a la puerta de las iglesias...
que en Madrid los funcionarios duermen entre cartones y que las abuelas extremeñas roban para alimentar a su progenie...

Los del Norte, mientras tanto, dan la impresión de estar construyendo un búnker en el patio trasero donde poder almacenar ropa, comida, generadores y armas.

Los catalanes lo tienen claro: nos mantenemos gracias a sus contribuciones, pues sólo ellos trabajan y apoquinan por todos los demás. Pero se nos va a acabar el chollo cuando consigan la independencia. 

Y yo digo: menos mal que ha subido la bolsa un poco y les puedo callar la boca porque por Dios, qué gente! qué hartura! qué ganas tienen de estar deprimidos! Me van a matar de pena con tanto dramón... ¿pa qué coño saldría yo de Mallorca?! qué cansinos estos forasters!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Diario de una Doctora. No lo entiendo.

Quizá, porque me encantan los autores de postguerra españoles, tenga esta molesta tendencia de llamar al pan, pan y al vino, vino. 
Molesta sobre todo para mi. 
En fin, me he topado con un engendro indescriptible llamado Diario de una Doctora, serie alemana que actualmente emite el canal Divinity y si no la pongo a caldo, reviento. 
 
Aviso que la entrada contiene spoilers a saco, pero en realidad da lo mismo, porque cada capítulo resulta más previsible que el anterior. 


Cosmopolitan Tv la define como una serie inteligente, con humor ácido y sin complejos, pero teniendo en cuenta que son los primeros que la emitieron en España y que ingresan dinero si nosotras picamos y la vemos, no podría considerarles imparciales. 

Por otro lado, podrían referirse a los primeros episodios que tienen su gracia. 

Hay gente en internet que adora la serie y declaran que Gretchen Haase (la Doctora en cuestión) es su ídolo y que Marc Meier (el jefe y amor platónico de la Doctora) es adorable... pero vista en su conjunto, a mi la serie me parece una apología de la violencia de género que con irritante insistencia intenta convencernos de que chica, no tires la toalla, él te trata como a una mierda porque en el fondo te quiere. 

Me pone las tripas del revés. 

La serie nos cuenta cómo la Doctora, tras reventársele su boda, entra por enchufe (sin listas de espera, trámites burocráticos o pruebas de aptitud) en el Hospital que dirige su padre. 



Un lugar adorable donde las enfermeras son tratadas como retrasadas mentales o prostitutas al servicio de los cirujanos. Se les proporciona alojamiento, al parecer en literitas, en una residencia donde tienen prohibido recibir a sus novios porque por lo visto, en Alemania, a las enfermeras hay que tutelarlas como si de Girls Scouts se tratara. 

Por otro lado, al parecer, se las puede despertar durante la noche, incluso si están ingresadas como pacientes en el propio hospital, para que te hagan un café. 
Mañana mismo me pongo a estudiar enfermería para irme a Alemania. El clasismo siempre me ha parecido tan romántico...
 
Pero volvamos a la Doctora. La Doctora tuvo una infancia difícil marcada por el acoso escolar. A la chica no le hace falta terapia. Ha solucionado el trauma enamorándose del tío que le tiraba los globos de agua, la humillaba públicamente, insultaba y golpeaba (Marc Meier). 

En cierta ocasión, contando la Doctora 12 años, Marc la ató a la vaca del vehículo de una de las profesoras, y la moza recorrió en esa posición 42 kilómetros. A los padres, profesores o incluso la propia Doctora, no se les ocurrió demandar al colegio o denunciar al chaval... ¿para qué? Chicas ¿no os habéis enterado? Si te maltrata es porque te quiere! 


Así que cuando la Doctora entra a su nuevo trabajo se encuentra con que Marc es su jefe, pues el chaval, en lugar de acabar en la cárcel o vendiendo drogas en la Love Parade, como cabría suponer, se ha hecho cirujano, muy bueno, muy bueno. Y súper profesional. No veas.

Porque no hay nada más profesional en este mundo que un jefe extralimitándose con sus subordinados y permitiéndose el lujo de comentar su y tu vida sexual en la mesa de operaciones mientras al paciente le baja la saturación...! que como todas sabemos, aparte de los salarios es lo primero que baja en este mundo.

Ante esta situación de mobbing, la Doctora toma una salida muy madura: acosa a su jefe, y le repite lo mucho que le quiere mientras él suplica que le dejen en paz (porque al parecer en eso consiste ser mujer, en hacer oídos sordos a los sentimientos ajenos).

Aquí nadie pide órdenes de alejamiento, porque por lo visto, cuando son las mujeres las que persiguen, acosan, presionan y amargan la vida, es bonito. 

En el poco tiempo libre que le queda, la Doctora también gusta de alegrarse del trato despectivo y denigrante que Marc le dispensa a su amante, la Enfermera Gabi. Se supone que yo debo sentirme identificada con la Doctora y alegrarme también, pero yo, chica, sólo veo violencia de género y por culpa de mi maldito sentido común pienso que "Cuando las barbas de tu vecino veas pelar..."

 Ahora que, esta Doctora sirve pa tó. Entre sus aficiones destacan el paracaidismo o suplantar a la Policía y a los Servicios de Urgencias. Lo mismo te destapa una red de experimentación en humanos, que te sirve para cazar estafadores internacionales
También resulta útil en situaciones de pandemia, investigando y cazando monos. Chica qué joya de Doctora. La mía sólo receta paracetamoles. 

También hay que decir que la zagala es una miajica gafe, vamos que si te cruzas con ella échate a temblar... a su paso las embarazadas rompen aguas, los marcapasos se joden y los accidentes de tráfico sufren un drástico incremento. He hablado con los de la DGT. Estudian prohibirle la entrada durante las operaciones Salida y Retorno... no sea que de camino a Mallorca, directa al Arenal, nos la líe bien parda.

Y a partir de ahí queridas niñas, sólo necesitamos el tercero en discordia: el bueno, el novio que a la Doctora le conviene, el doctor Mehdi Kaan. El actor que lo interpreta está tan bueno que han tenido que ridiculizar al personaje y afearlo a lo largo de la serie para que resulte creíble que existe alguna mujer capaz de rechazar a ese pedazo de pibón. Eso aparte de lo obvio: es el médico bueno, el que la trata bien, la aprecia tal como es y además es un hombre capaz de comprometerse. 
Doliente semi-viudo (esposa en coma) y abnegado padre de familia el Doctor Kaan pierde a su familia y su casa en capítulo y medio. Admiro la habilidad de los guionistas para cargarse una familia de la noche a la mañana, sin denuncias policiales, ni derechos de custodia... ya quisieran muchos amigos míos, actualmente en procesos de divorcio, esas bicocas de ex-cónyuges, que renuncian a sus derechos de visita con tanta facilidad... 
El Doctor Kaan es perfecto, pero no sirve, porque es medio iraní, y ahí llegamos al tercer pilar de la serie, después del machismo y el clasismo: el racismo, claaaaro que si. No podía faltar. 

El resto está copiado de Bridget Jones, que a su vez se inspiraba en Orgullo y Prejuicio: madre impresentable, que cultiva marihuana en sus ratos libres (aunque esta parte es una libre adaptación del Jardín de la Alegría) suegra loca... el padre es cabronazo, pero como siempre, se le perdona...


Y yo veo que últimamente, las películas, series o libros dirigidos a mujeres nos presentan siempre el mismo tipo de protagonista. Una tipa que se pasa meses sin follar, porque es respetable y que sin embargo se morrea y magrea con por lo mejos tres hombres diferentes, con un lapso de tiempo entre macho y macho que va de los 30 segundos a los dos días. 


 Pero la chica lo hace de esta manera porque es honesta, sobre todo honesta. Y decente.

Que me lo expliquen. No lo entiendo.


Nuestra Doctora, que destila decencia, no podía ser menos; así que también hay tercer hombre... el Itinerante, también llamado Hombre Pisuerga, pues tiene la sorprendente habilidad de desaparecer a voluntad. 
Puede ser un conductor de ambulancias, un policía un bombero, un millonario excéntrico, un médico sin fronteras.... da lo mismo, sirve de tan poco... tomemos por ejemplo al millonario, con quien la Doctora se llega a casar... pero después de la boda tardan una semana en echarse un polvo ¿qué os habéis creído? La doctora es una chica decente.

 
El millonario llega a donar un riñón por ella. Pero luego resulta que en realidad es un estafador. ¿Ves lo que te digo? Da lo mismo. El cuarto no tiene padres, salió de una col. No tiene vida más allá de sus tres capítulos de fama, el cuarto solo sirve para espabilar a Marc Meier, el arisco príncipe azul pobrecito está traumatizado porque su padre le pegaba, y por eso ahora hay que comprender y tolerar que se ponga a gritar a la mínima de cambio, que insulte a las mujeres con las que se relaciona y bla bla bla bla....


Puede ser que existan diferencias entre el cortejo alemán y el español. Es la única explicación que encuentro. Porque no creo que exista en toda España ninguna doctora que considere romántico que su novio la ate a una camilla, le dibuje una polla en la cara con un rotulador indeleble y la deje tirada en el depósito de cadáveres con un vaso de plástico metido en la boca... 

¿Se supone que me tiene que parecer romántico a mi también?

A riesgo de repetirme: que me lo expliquen, porque no lo entiendo. 


Desde mi punto de vista, Diarrea de una Doctora sería un título más apropiado. Sin embargo la serie ha sido un éxito en varios países y pásmate, tiene premios. 

¿Soy yo? ¿Me he vuelto demasiado independiente? ¿Me he vuelto insensible al romanticismo? ¿Funciono al revés? ¿Soy un tío? ¿Soy extraterrestre? ¿Es porque leo demasiado? En fin, que no lo entiendo.


Obra del momento