jueves, 17 de febrero de 2011

¿Quién es Jonathan Sleig-thon?

Mirad éste prólogo:


En el momento en que me siento a escribir (...) hace mucho frío y tengo los suficientes problemas personales como para no concentrarme debidamente sobre lo que quiero expresar. 
Las teclas no responden con soltura a mi digitación y el lugar de trabajo no es el más adecuado.
Es domingo y debería estar paseando, viendo la televisión o leyendo un buen libro en lugar de estar escribiendo. 
Tengo tantas cosas por hacer y sin embargo me encuentro aquí, frente a unas hojas en blanco que han de ser rellenadas hasta completar el tamaño que favorezca una producción lo más económica posible para beneficiar tanto al lector como al editor. 

¿no es el mejor prólogo que se haya escrito nunca???

Es obra de un tal Jonathan Sleig-thon, autor de al parecer al menos tres libros:

Visualicación y Proyección Creativas
El Poder de los Ángeles
El Poder de Los Perfumes y Las Flores

Pero si le sumamos los otros tres escritos por Jonathan Seligh-ton:

Cómo Visualizar el Aura
Los Fantasmas Existen
El Poder de las Hadas

contaríamos seis joyas de las Ciencias Ocultas.

¿Quién es Jonathan Sleigh-ton?
Al parecer un escritor norteamericano de unos cincuenta años, que desde niño ha sido capaz de visualizar las auras ajenas, percibir la presencia de fantasmas y establecer negociaciones con las Hadas, de ahí que conozca hasta dónde llega su poder. 

Ése es Jonathan Sleigh-ton. 
.... ¿ Y Jonathan Sleig-thon? ¿ese quién es?

Tengo la teoría de que el segundo, autor del fascinante prólogo que precede a Visualización y Proyección Creativas, sin embargo, es un joven editor barcelonés que se ha tomado un año sabático para terminar su novela, una gran obra, tan perfecta que resulta imposible acabarla. 

Nuestro héroe no ha publicado y está pelado de pasta, así que se saca libros de Ocultismo de la punta el nabo haciendo control pega con los grandes tópicos que ha leído editando los best-seller de Autoayuda ajenos. 
Habría tomado el nombre de uno de los casos de Sylvia Browne, la médium estadounidense que predijo que Jennifer Aniston y Brad Pitt tendrían un hijo justo el año que se separaron... e imaginad la sorpresa de nuestro editor al darse cuenta, demasiado tarde, de que Jonathan Sleigh-ton VIVE! 

Y es que ¿a quién se le ocurre fiarse de Sylvia Browne?

Que vive y que está publicando textos similares al otro lado del charco...

Si no llega a cagarla bailando las letras del apellido hasta le hubieran llevado a juicio, que estos yankees son muy suyos y te demandan a la menor.
Nuestro editor se sienta en su buhardilla de Nou Barris, sin calefacción, pensando que es una putada que le vayan a cortar la luz, pero una gran suerte ser incapaz, como todos los españoles, de aprender idiomas. 




lunes, 14 de febrero de 2011

Señora, déjeme hacer el guión de la llamada.

Atrás quedaron los tiempos en que nos quejábamos del jefe y lo poníamos de cabrón. Especialmente después de una dura negociación en su despacho, buscando un aumento de sueldo, o tener libre la tarde del día 24 de diciembre, por ejemplo.
El Jefe, con su camisa de rayas y su corbata comprada en el Corte Inglés, con su bata de almacén o su uniforme de mecánico, contestaba siempre por sistema que no por sus cojones, o bien en actitud plañidera te convencía de lo afortunada que eras por cobrar tu nominilla de cien mil pesetas (600 euros) y no ser autónoma...

Jefes... quién pillara uno de esos hoy en día. 

Ahora tenemos mandos intermedios, igual de insignificantes, prescindibles y sustituíbles que cualquiera de nosotros. 
Cuando acaba tu contrato por obra o servicio, puedes encontrarte con ellos optando al mismo puesto que tu misma en cualquier ETT. 

Porque ya no existen las empresas, amiguitos, hoy en día nos hallamos en las fauces de "La Corporación".

La Corporación es un organismo gigantesco, sin ojos, sin oídos, que avanza impasible siguiendo las directrices de la reducción de costes... aplastando a cualquiera que se encuentre en su camino porque, ya lo he dicho, está ciega, sorda y carece de cerebro.


Entonces, sabiendo esto señora ¿quiere hacer el favor de dejar de contarme su vida? 

Que yo le haya dicho mi nombre al comenzar la llamada no quiere decir que yo tenga un nombre en La Corporación. 

No tengo despacho, ni mesa propia. Es más, en ésta Corporación en concreto ni boli tengo pa tomar notas... señora por el amor de dios, deje de darme la brasa que no soy yo quien la está llamando QUE TENEMOS UN MARCADOR ELECTRÓNICO QUE FUNCIONA AL AZAR.

No entiendo cómo no entiende que lo importante no soy yo, ni el producto, ni la venta si me apuras.
Imagínese lo poquito que a La Corporación le importe lo que usted me diga. 

Así que haga el favor de callarse y déjeme seguir a mi rollo con el guión de la llamada, marcado por algún gilipollas que nunca ha hecho telemárketing y está convencido de ser un lumbreras, que aquí no se trata de escucharse y responderse con lógica o sentido, aquí SE TRATA DE HACER EL GUIÓN DE LA LLAMADA, señora. 

¿Y cuál es el objetivo de seguir el guión? se pregunta usted señora.

Pues que usted acepte como algo natural una salvajada: contratar productos o servicios por teléfono. 
Porque si usted se acostumbra a dar su autorización a contratos que no ha leído ni ha tenido tiempo de estudiar, se acostumbrará a no leer lo que firma y a firmarlo sin haberse parado a pensar en qué cojones está diciendo, realmente, ese texto legal. 

Y por si ésto no fuera suficiente ventaja para La Corporación, si usted, señora, junto con otras señoras idiotas, contrata productos o servicios por teléfono con frecuencia, llegará un momento en que La Corporación no se vea obligada a mantener oficinas a pie de calle, con sus correspondientes trabajadores protegidos por sus convenios, porque podrá cerrarlas todas y externalizar el servicio alegando que todo el trabajo en realidad se realiza online o vía telefónica, y tener a 200 teleoperadoras por el precio de 40 de sus antiguos trabajadores. 

Y usted SEÑORA, que se cree tan lista mientras me llama a mi tonta, se encontrará con que primero, no encuentra trabajo de nada que no sea teleoperadora, 1.000 euros con las pagas prorrateadas y el plus de idiomas, cuando lo pagan, contrato de lunes a domingo, de 10 de la mañana a 10 de la noche, porque ya no quedan trabajos de nada que no sea teleoperadora en las condiciones mencionadas. 


Y segundo, cuando el servicio contratado demuestre ser lo que es - UNA MIERDA- no tiene a quién reclamar, porque llamar al 902 de los cojones le cuesta 36 euros el cuarto de hora, y la dirección física de la empresa es un apartado de correos en un polígono industrial de Groenlandia, y ahora mismo no se puede usted pagar el billete ¿a que no? porque se lo ha gastado todo llamando al 902.

Entonces, dicho esto, señora, lo que usted debe hacer es colgar la llamada, pedir que la saquen de la base de datos, negarse a utilizar el servicio de contratación telefónica, denunciar en consumo, encabezar una recogida de firmas a favor del derecho a vivir sin campañas comerciales y si, por algún motivo, se aburre y quiere la dichosa llamada SEÑORA NO ME CUENTE SU VIDA, SIGA EL GUIÓN Y DÉJEME SACARLA DE AQUÍ EN DOS MINUTOS CUARENTA SEGUNDOS... 

y por encima de todo, por lo que más quiera, SEÑORA, no contrate servicios o productos por teléfono. Si le falta emoción en su vida, apúntese a bailes de salón, pero no alimente más a La Puta Corporación. 






icaa

la historia es divertida, y creo, está bien cerrada.
es vendible, barata, subvencionable y comercial.

pero la memoria me da ganas de vomitar.

a la sinopsis le falta algo.

lo peor es mi currículum, definitivamente.

yo no me daría una ayuda de 40.000 euros, porque no confiaría en esa chica tonta, que no ha hecho nada útil con su vida.
no sé por qué me presento, ah sí, porque me lo sugirió Jossu.
porque dije que lo haría.
porque me resulta más fácil aspirar a lo imposible que dar la cara hoy

me extirparía de mi misma. hoy no me aguanto ni yo.

Obra del momento