domingo, 22 de enero de 2012

queridos hermanos esclavos

Desde Samaín que no hago una entrada. Y es normal porque desde hace algún tiempo no tengo nada que decir. Estoy conectada a la Matrix, y dejo a su programa actuar por mi. 

Tengo, como todos, la sensación de que se estrechan los muros de nuestra cómoda prisión. Tengo la misma sensación que tienes tú y tu hermana y tu vecino: 
el mundo se está volviendo menos humano cada día que pasa. 
cada rincón de mi vida está más planificado.
para saber lo que está ocurriendo no se me pide que confíe en mis sentidos, se me pide que mire a una pantalla. 

Me pregunto, como todos, cuánto van a tardar en inyectarnos un chip con GPS. Un chip que se pueda desconectar cuando uno lleve un retraso en el pago, exprese cierto tipo de opiniones o intente borrar sus datos de alguna base en particular. 
Cuando uno se empeñe en vivir en el campo y cultivar semillas no transgénicas en lugar de alimentarse de cajas, bolsas y latas.

Cuando una, ésta, recuerde quién es y cómo se llama, qué vino a hacer a este mundo y en qué radica su fuerza. 

En mi caso ya no hace falta que me implantéis el chip. Estoy completamente alienada. No tengo sueños, ni proyectos, ni deseos de ninguna clase. Dadme una pantalla a la que pueda mirar. 


Obra del momento